EL CUARTO CONTINENTE: EL ARTE PRECOLOMBINO 
Con este título, y organizada por el Centro Cultural de la Fundación la "Caixa", durante los meses de Noviembre y Diciembre de 1992 y Enero de 1993, se presentó en Barcelona una interesante exposición dedicada al arte precolombino, con piezas todas ellas procedentes del museo Barbier-Mueller de Ginebra.  

La muestra abarcó tres grandes áreas del Nuevo Mundo: Mesoamérica y América Central, Perú y la Amazonia, y sin duda supuso una excelente oportunidad para acercarnos un poco más a la cosmovisión de las antiguas culturas indígenas y a su concepción sagrada de la existencia. Concepción manifestada no sólo a través de las representaciones diversas de sus númenes (como por ejemplo la urna funeraria azteca con la imagen de Huehuetéotl, dios del fuego, o las estatuas de piedra igualmente aztecas de Ehécatl, dios del viento, Tláloc, dios de la lluvia, y Chalchiuhtlicue, diosa del agua), sino también en los utensilios de uso ritual (como el inciensario de copal de Teotihuacán, o las máscaras de jade y vasos policromados mayas decorados con su sistema de escritura glífica y escenas descriptivas de hechos y acontecimientos significativos) y de uso cotidiano: los platos y vasijas de los indios de la isla de Marajó en la cuenca amazónica, recipientes cuyas inscripciones puramente geométricas los convierten en auténticos mandalas y, por consiguiente, en objetos de meditación y contemplación para el visitante interesado en el símbolo y el arte de los pueblos tradicionales, en este caso los precolombinos. Inscripciones geométricas que encontramos también en los dos metates para moler el maíz expuestos en la sala dedicada a las antiguas culturas de los indios de Costa Rica, como las denominadas "diquis" y "nicoya", a la que pertenecía la estatua en piedra de una deidad con el símbolo universal de la cruz grabado sobre su pecho. Lo mismo podemos decir de los jarros antropomorfos y zoomorfos, o los cuchillos ceremoniales de madera y bellos tapices y tejidos de los indios del Perú: incas, nazcas, cupisniques, mochicas y chancays. Señalar asimismo que algunas de las piezas pertenecían a culturas muy arcaicas, como la de Tlatilco y Chupícuaro, las que junto a la olmeca, totonaca, huasteca, zapoteca y la mencionada azteca, representaban en la exposición a las civilizaciones del antiguo México. 

Una feliz iniciativa de los organizadores fue la cuidada edición de un volumen ilustrado con todas las piezas exhibidas (148 en total), y que podía adquirirse en la misma Fundación. Francisco Ariza 

 
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